02 noviembre 2011

Esa extraña sensación. . .

De estar en total armonía contigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspiramos profundamente y la vida ahora nos parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad nos empapa de golpe.


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