. . .Veinticuatro horas más para vivir, pero las mismas ganas de ayer. Lo malo es que no nos damos cuenta de que el tiempo que malgastamos no va a volver nunca, no nos damos cuenta hasta que ese tiempo pasa y dices "quiero volver a atrás" y no, no es posible. Por eso hay que disfrutar cada día, aunque no puedas ni sonreír, porque lo que no se da, se pierde.
A veces, una sonrisa es el único puto motivo por el que seguir adelante, la fuerza suficiente para aguantar unos minutos más de tu vida.
Porque todo lo que no se da, se pierde. Lo que se da, se agranda.
03 noviembre 2011
02 noviembre 2011
Esa extraña sensación. . .
De estar en total armonía contigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspiramos profundamente y la vida ahora nos parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad nos empapa de golpe.
Sonriele a la vida.
No pierdas el tiempo en estar triste, caete mil veces y levántate mil y una, ríe, canta, salta, haz burbujas de jabón, aprecia a tus amigos, quiérelos y demuestrales tu amor, besa, abraza, haz lo que te gusta, aprende de los demás, aconseja, apoya y ayuda a quien lo necesita, sonríele al mundo, llora de emoción, haz que te suba la adrenalina, arriesga para ganar o perder, viaja, supera las pérdidas, mira positivamente la vida, guiña un ojo, cierra los ojos y sueña, enamórate y no tengas miedo a hacerlo, pero sobretodo disfruta de la vida, exprime cada momento y vivelo intensamente segundo a segundo, porque vida solo hay una y hay que saber aprovecharla.
Te quiero. . .
¿lo entiendes? Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. Podría repetirlo hasta que mis labios se sequen y las palabras dejen de tener sentido. Podría escribírtelo en francés o en chino, al revés, con letras rojas o con tinta invisible. Podría tatuármelo en la frente, para que lo vieras cada vez que me miraras. Podría hacer que un avión lo escribiese en el cielo, como en las películas, o que apareciese en el marcador, en el medio de un partido. Pero no me gustan los aviones ni los partidos, ni se hablar chino ni francés, me dan miedo las agujas y nunca supe encontrar tinta invisible. Solo me queda decírtelo.
Te quiero. ¿Lo sabías?
Te quiero. ¿Lo sabías?
Entonces,¿tú?
Que si, ¡que no lo niego! Que escribo su nombre en los márgenes de las hojas y dibujo corazones por cualquier lado, como si, de repente, me hubiese vuelto tonta, que me voy a volver loca de tanto pensar en él, de cada segundo que pasa de imaginarme que no estoy junto a él, que se me ha metido muy hondo en mi corazón. ¡ Que le quiero !
01 noviembre 2011
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